“Tres escultores rescatados del olvido”, nueva publicación del Instituto de España

Una de las tareas del Instituto de España en su defensa de la cultura es la difusión del conocimiento y, por tanto, del patrimonio histórico artístico. Esta Institución se encuentra instalada en la primera planta del edificio que fuera, en el pasado, Universidad Central, en la calle San Bernardo 49. A ella se accede por una imponente escalera monumental, que está decorada con una serie de esculturas en escayola, cuyo estudio estaba pendiente de acometer.

Nadie mejor que la doctora Leticia Azcue Brea, Académica Correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y responsable de las colecciones de escultura del Museo Nacional del Prado, para realizar esta investigación.

La doctora Azcue ha estudiado cada una de las obras e indagado, sin desaliento, sobre su historia material y, una vez establecida ésta, ha ayudado a poner en valor a tres escultores del siglo XIX, cuya memoria se había eclipsado, en algún caso, hasta casi desaparecer. El resultado ha sido este brillante estudio que presentamos, por lo que agradecemos mucho a la doctora Azcue su excelente trabajo. Se trata de una investigación inédita y novedosa, que nos recuerda que, aunque no lo parezca, aún queda mucho por profundizar en la historia del arte español, en momentos tan sugestivos y difíciles como la España del siglo XIX.

Volver la mirada, reflexionar y hacer una revisión histórica es siempre necesario. En esta ocasión, la prioridad ha sido no tanto contextualizar como rescatar, en algunos casos, del olvido más absoluto, la biografía y la obra de tres artistas que se esforzaron por estar presentes en el panorama escultórico español decimonónico y cuya obra se encuentra en diversas partes del territorio nacional. Colaboraron al ornato público de importantes ciudades y al de instituciones políticas de primera magnitud como el Congreso de los Diputados.

También se introduce el conocimiento y estudio para todos, de las otras dos estatuas que presiden el otro frente de la imponente escalera. Se trata de dos escayolas, cuyo vaciado fue realizado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 2008, de gran empaque y belleza.

Más lo que hay que destacar, especialmente, es este descubrimiento de tres españoles –un malagueño, un toledano y un compostelano– que impulsaron la escultura española, cada uno en la medida de sus posibilidades, y con muchas dificultades porque los tres trabajaron, casi siempre, en soledad. No buscaban lo diferencial, ni la modernidad, sino la aplicación a la escultura de conceptos clásicos, realistas, en cierto sentido academicistas y para todos ellos Roma fue, casi siempre, la fuente de inspiración.

Démosles, de nuevo, la bienvenida. Y nuestra felicitación agradecida a la doctora Leticia Azcue.

Carmen Iglesias
Presidenta del Instituto de España